Cómo prolongar la vida útil de su equipo de refrigeración

Descubra 7 cuidados sencillos para prolongar la vida útil de su equipo de refrigeración comercial, mejorar su rendimiento y evitar averías.

Un equipo de refrigeración comercial puede funcionar durante años. Sin embargo, pequeños errores del día a día pueden estar acortando su vida útil sin que usted se dé cuenta.

Un equipo de refrigeración comercial permanece encendido durante todo el día, se abre y se cierra constantemente, recibe nuevos productos, está expuesto a temperaturas exteriores elevadas y debe mantener unas condiciones estables incluso durante los periodos de mayor actividad.

Por eso, cuando empieza a presentar problemas, la causa no siempre está en una pieza averiada o en el desgaste natural.

A veces, simplemente está en la forma en que se utiliza el equipo.

¿La buena noticia? Muchos de estos errores son fáciles de evitar.

1. No sobrecargue el equipo.

Más productos significan, aparentemente, una mayor capacidad de almacenamiento. Pero un equipo de refrigeración no funciona mejor por estar completamente lleno.

El aire frío necesita circular para que la temperatura se mantenga adecuadamente. Cuando los productos bloquean las zonas de circulación del aire o se colocan de forma desorganizada, el equipo puede tener más dificultades para garantizar una refrigeración uniforme.

Por eso, respetar la capacidad del equipo no es solo una cuestión de organización. También es una cuestión de rendimiento.

Deje espacio suficiente para la circulación del aire y evite colocar productos junto a las zonas destinadas a la ventilación.

2. Evite abrir la puerta más veces de lo necesario.

En un supermercado, abrir las puertas de los equipos de refrigeración forma parte de la rutina diaria. Cada día, los clientes y empleados las abren decenas de veces: para sacar un producto, reponer existencias, organizar los estantes o simplemente elegir entre varias opciones.

Cada vez que se abre una puerta, el aire caliente del exterior entra en el equipo y la temperatura interior puede verse alterada. El sistema de refrigeración tendrá entonces que trabajar para recuperar las condiciones adecuadas.

Cuanto más eficiente sea la gestión de la apertura y el cierre de las puertas, más fácilmente podrá el equipo mantener una temperatura estable y funcionar de manera eficiente.

3. No ignore las juntas de estanqueidad.

Las juntas de estanqueidad de las puertas son fáciles de pasar por alto, hasta que dejan de funcionar correctamente.
Cuando están desgastadas, dañadas o mal ajustadas, pueden permitir la entrada de aire caliente y hacer que el equipo tenga que trabajar más para mantener la temperatura.
Compruebe periódicamente que la puerta cierre correctamente y que la junta esté en buenas condiciones.

4. Limpie el equipo con regularidad

La acumulación de polvo, grasa y suciedad puede perjudicar el rendimiento del sistema de refrigeración. Por eso, la limpieza debe formar parte de la rutina de mantenimiento, siempre de acuerdo con las indicaciones del fabricante.

Pero ¿a qué debe prestar especial atención?

Además del interior del equipo, es importante revisar las rejillas de ventilación, el condensador, las zonas de entrada y salida de aire, las juntas de estanqueidad de las puertas y los espacios próximos a los componentes de refrigeración. Son zonas donde la acumulación de polvo y suciedad puede dificultar la circulación del aire y hacer que el equipo tenga que trabajar más.
En el caso del condensador, en particular, la acumulación de suciedad puede dificultar la disipación del calor y afectar al rendimiento del equipo.
Son zonas que a menudo pasan desapercibidas, pero que requieren una atención regular.

5. Respete las indicaciones de descongelación y las instrucciones del fabricante.

No todos los equipos de refrigeración funcionan de la misma manera. Mientras que algunos disponen de sistemas de descongelación automática, otros pueden requerir procedimientos específicos para garantizar un funcionamiento adecuado.
Por eso, antes de limpiar, descongelar o realizar cualquier intervención, es fundamental consultar las instrucciones del fabricante y seguir los procedimientos recomendados para ese equipo.

Intentar acelerar el proceso por la fuerza, utilizar objetos para retirar el hielo o recurrir a productos de limpieza inadecuados puede dañar componentes y convertir una tarea sencilla en una reparación innecesaria.

6. No espere a que el equipo se averíe

Si el equipo empieza a emitir un ruido diferente, tarda más de lo habitual en alcanzar la temperatura adecuada, forma hielo de manera anormal o presenta cambios en su funcionamiento, no los ignore.

El mantenimiento preventivo permite identificar los problemas antes de que provoquen una parada inesperada, algo especialmente importante en un negocio en el que los alimentos dependen constantemente de la refrigeración.

7. Compruebe las condiciones del lugar de instalación

Un equipo de refrigeración necesita espacio suficiente para funcionar correctamente.
Si está demasiado cerca de una fuente de calor o las zonas de ventilación están bloqueadas, puede tener más dificultades para disipar el calor y mantener la temperatura interior.
Por eso, no se fije únicamente en lo que hay dentro del frigorífico. Preste atención también al espacio que lo rodea.

Prolongar la vida útil de un equipo de refrigeración empieza con cuidados sencillos, pero constantes.
En un supermercado, donde la refrigeración es esencial para el día a día, cuidar del equipo también significa proteger la operativa y garantizar que siga funcionando de forma eficiente durante más tiempo.

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